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Newsletter Dated: 3/31/2006 3:42:31 PMSubject: Trilingual news
I ENGLISH
A.-WINDOW TO HEAVEN
B.-WINNERS BILINGUAL MCA CONTEST APRIL 2006
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II SPANISH-ESPAÑOL
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III FRENCH
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I ENGLISH
A.-
Window to Heaven
Author: María Cristina Azcona
Binding: Paperback (pp: 86)
ISBN: 81-8253-061-X
Availability: In Stock (Ships within 1 to 2 days) Publisher: Cyberwit.net
Pub. Date: 2006
Condition: New
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Karunesh Kumar Agrawal (CEO)
Radha Agrawal (Managing Editor)
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excerpt
A Rose into the darkness
by Maria Cristina Azcona
A rose grows
into the obscure darkness of this era.
The pink petals fall
one by one over the black lake.
A pale pool is formed,
a pink face on the black death.
The wind flows,
it brings a shivery dance
to the feet of those
who are fighting hard
for their last hope.
A pink flower is the face of God
while petals flow
into the wind that smiles,
heavy smile
like the one of the
Mona Lisa.
MARIA CRISTINA AZCONA
ARGENTINA
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B.-
http://bilingualmca.bravehost.com/
Submit your poem for the monthly contest MAY 2006
bilingualmca@hotmail.com
BILINGUAL MCA CONTEST
FIRST PRIZE IN POETRY APRIL 2006
THE WALL
Bob Schweitzer
THE WALL
A soldier sits alone in an empty room
He come back from a war much too soon
Though he came home alive
He lost his legs in a firefight
A lonely victim unheard…..
In America
A family gathers ‘round a memorial hill
To mourn the young son who had been killed
Tears splash in their eyes
Nobody hears their cries
A bloody lesson unlearned……
In America
A rainbow flew across the sky
Went into another world
And took me to a high
And I saw a light……
On the planet Earth
Now we can sit here talking ‘till the end of time
We can keep searching for a sign
Or we can learn from the hell we paid
Not let them of died in vain
And carry a message of peace…..
To the planet Earth
A rainbow flew across the sky
Went into another world
And took me to a high
And I saw a light……
On the planet Earth
Second Prize in Poetry April 2006
THE VOICE OF DEMOCRACY
by Stephen Gill
Every storm of this age
seems to overpower me ;
all the tornadoes of today
arise to destroy my ship ;
the rage of the rising tides
holds its grudge against me ;
the bables of all the noises
seduces me into the stream of chaos.
Yet,
as a tower of trust I stand
in the vastness of fuming waves.
I am aware of the dangers,
from the east and the west.
I know I am surrounded
by the demons of repression.
Still I fight alone
holding the shield of light.
On my behalf
someone should inform the winds
that no one should ever dare
to rend my mast.
All the storms, and tornadoes
and all the thunders
I can face alone.
I stir the ocean of time
fashioning my life
on the open deck of justice.
From the ocean
I bring out the pearls of freedoms.
With my own strength
and patience
I shall continue postponing
each armageddon.
Stephen Gill
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II SPANISH ESPAÑOL
La Educación para la Paz
por María Cristina Azcona
Escritora-Directora de la delegación argentina del IFLAC: Foro Internacional para una Literatura y una Cultura de la Paz.
La paz es posible a nivel mundial si se comienza por educar a los niños de todas las culturas en este sentido. Los que ya somos adultos estamos inmersos en demasía en un entorno violento, al que lamentablemente ya nos hemos habituado. Pero la educación sigue siendo un remedio infalible para propender al logro de un hábitat más pacífico en el que nuestros hijos y nietos puedan crecer, mediante la creación de seres más libres y más críticos y pensantes. La verdadera inteligencia y la verdadera sabiduría nunca pueden producir violencia, ya que ésta no es otra cosa que el producto de la ignorancia, no sólo intelectual sino también moral.
Existen problemas acuciantes, como la pobreza extrema, a la que se asocia con la violencia que proviene de la delincuencia, sin embargo la generación del terrorismo y la guerra, como acciones violentas, en general no se producen como consecuencia de aquella.
La destrucción de vidas humanas tiene muchos y complejos orígenes en todos los niveles de la sociedad, y su común denominador es la carencia de una educación en valores en la que prime la defensa de la vida como valor esencial.
María Cristina Azcona
Inquietud interna
poema de
Silvina Castellano
(hija de M C Azcona)
http://www.authorsden.com/silvinacastellano
Miserias humanas se abren y se cierran
ante el roce indisimulado de esculturales siluetas.
Retoñitos de labios secos ante el siniestro desapego
de madres que estrenan sienos en sus senos.
Musas estentóreas que viven para modificar
sus siluetas, sin medir la interminable
factura interna.
Inescrupulosas flores cuya existencia
deriva en la atracción de incrédulos
Apolos, que ahora acechan figuras esbeltas
en vez de empáticas miradas.
Humanidad que se sumerge día a día
en un mar de dudas, sin lograr sosegar
nunca su interior melodía.
¿Será factible que sus pechos sólo alberguen
falsos implantes y no hondas reflexiones?
..
OTRO POEMA DE SILVINA CASTELLANO
http://www.elfaroderecho.com.ar/actividades/poesias.htm
¿Que le importa tu látigo a Caín?
Me azotaste los ojos rebeldes
con el látigo de tu cruda verdad,
que hiere, irrita, duele
Ellos se abroquelaron con su
concha turbia de agua salada
¡ Equivoco escozor !
¿ Por que no me azotaste más
con el chorro caliente de tu
sangre? (¡ Oh dolorosa
voluptuosidad!)
Me vestí de extranjero,
guardé mi corazón en la
maleta de viaje, y procuré
adornarme de sonrisas.
En mi demencia me atreví
a retarte, a provocarte como
en un juego, yo: desleal,
infiel, traidor amigo.
Sentados a una mesa jugué
a copas, tú a oros.
y mientras me decías palabras
inefables de resonancias
cósmicas, quise matarte con
tu propia espada, con tu
intangible espada de dos filos.
Me perdonaste. Y resonó mi
beso falso y emponzoñado,
audaz y pávido, en la
estupefacción de las auroras.
Bajo huracán de alas de
fuego monte en tu propia
yegua, penetre en tus jardines,
subí tu regia escalinata.
Me temblaban las carnes,
estas carnes hambrientas
de gracia y de pecado
Y el agua amarga y turbia
se hizo malla de acero
sobre los ojos, rojos por
tú látigo.
Mi altivo corazón de hueco
bronce, insensible al relámpago
de tu cruda verdad y al
toque de tu mano terapéutica,
trono con la ilusión de haber
vencido en el combate.! Ay
¿ Quien de los dos fue el
vencedor ?
Ahora me voy por la campiña
sin rumbo, fracasado y despechado
Me voy lejos de ti - no de tu
sombra -, desafiando al sol
por la mañana y a la tormenta
por la tarde, y a los astros
clavados en la noche,
y aún al propio pensamiento,
en cuyo abismo tenebroso
aún resuena el chasquido de
tu látigo.
Pero a este Caín fugitivo
que piso sangre hermana
- sangre tuya -
¿ qué le importa tu látigo?
Autor: María Silvina Castellano
------------------------------------------------------------TRES CUENTOS BREVES DE SILVINA CASTELLANO
http://www.writesight.com/writers/CastellanoSilvina/article.php?article=3193
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COLORES INESPERADOS
Al levantarme cada mañana el primer aroma que se hunde en mis narices, es el de unas rosas amarillas, rosas y rojas que crecen en sendos rosales , bajo mi ventana.
Ellas significan para mí rozar la felicidad, sentir alegría, y desvivirme cada día más por vivir la vida.
Alguien una vez me regaló unas flores unidas en un ramillete, y una cosa muy singular sucedió. Pues ellas eran de los mismos colores que las florcillas que crecen en mi jardín de invierno.
Gracias a este ramillete descubrí que vivir la vida, necesita no de uno, sino de varios colores unidos en armonía, claro, y que cada uno de ellos complementa una necesidad de la vida. Una vida multicolor es la que el ser humano necesita , yo meditaba en silencio, mientras trabajaba en mi oficina gris y monótona una fría tarde de invierno.
Era uno de esos días en que mi café humeante rebalsaba, es que estaba mi mente tan alejada de la realidad cruenta y dolorosa.
Miles de seres en fila con paso pausado y uniforme se desplazan por mi vista segundo a segundo, minuto a minuto, día a día, paso a paso...
Pilas de papeles empapelan mi habitáculo que enferma de desaliento y vehemencia.
El desenfreno del ocio consume los buenos propósitos del mundo encerrado en un pañuelo de cuatro paredes.
Todo esto es como un paréntesis de palabras , que facilitan mi desahogo ante un océano donde las olas son más gigantes que uno mismo, que te tapan y te marean, y la costa queda cada vez más lejos.
El cielo está afuera de mi ventana, esta ventana que enmarca la felicidad soñada, que me llama hacia afuera pero me tragan las paredes blancas y las luces de malignos artificios.
Mi alma necesita un arco iris imborrable en ella, lo suplica, y lo ora cada día como si fuera un alimento para vivir el amor y no desvivirse por amar.
Es tan extraño cómo se cierran los círculos sin que uno se de cuenta, cual mano misteriosa y divina que entreteje y dibuja el destino de uno. Por supuesto que uno mismo crea su destino, pero es como si los actos que realizáramos se unieran por esa mano, como si ella le diera un sentido más nítido y más claro.
Tantas reflexiones me surgían sentada frente a mi ventana cuando algo inesperado sucedió. De pronto divisé en la acera de enfrente un ser multicolor.
Tan lleno de colores estaba, que rebalsaban éstos su vida, y también mi vida misma. Es que tantos colores de energía positiva lo desbordan y me llenan a mí también, me comunican su alma pura y de niño. Me vuelven niña otra vez. Su fuente de energía me alimenta y me destierra de mis suplicios y de todo ser o ente maligno que ande pululando por la tierra de este planeta. Sus ojos poseen esa clase de luz que ciega y que guía, que no parece de este mundo, que sólo pude ser propia de un ángel luminoso y único.
Las flores de cada día crecen cada vez más fuertes en mi jardín mágico, quiero disfrutarlas mientras la sangre corre más rápido por mis venas.
El sol brilla como nunca, mis labios destilan el morado de la juventud, las mejillas rosadas delatan el sentimiento más rosa del amor, mis pálpitos se unen y forman una unión, mis pies caminan al fin en una sola dirección.....
“UNAS FLORES AMARILLAS”
por María Silvina Castellano
El día brillaba con un sol intenso, tan intenso que hacía brillar las hojas de los árboles y el césped en los parques.
Se respiraba el calor y al mismo tiempo el descanso de las vacaciones.
Yo tenía una cita muy especial con el destino: Me encontraría a ciegas con un amigo con el que conversaba desde hacía algunos pocos meses por medios virtuales.
Su amistad para mí era muy especial y tenía muchas expectativas de conocerlo personalmente, ya que había leído poemas suyos que emocionaron mi alma en varias oportunidades.
Yo solía publicar mis poemas en un sitio de Internet y él era uno de mis lectores asiduos, y siempre comentaba uno por uno de ellos de un modo maravilloso y único.
Inspirándose en ellos, comenzó a escribir poemas que respondían a los míos.
Era como si habláramos el mismo idioma, un idioma íntimo y secreto que sólo nosotros conocíamos.
Jamás nos habíamos visto, pero era como si pudiéramos vernos, hablarnos en escucharnos, tan grande era la empatía y conexión que se había formado poco a poco entre los dos.
Así pasaban nuestros días, nos inspirábamos el uno en el otro como en una retórica de extraña belleza con esos poemas pletóricos de un romanticismo nostálgico.
Soñábamos ambos con convertir en realidad ideales nobles, y discutíamos sobre la mejor forma de hallar al amor verdadero y llegar con él a buen puerto.
Ese día preciado de verano se produciría nuestro encuentro “real”.
Había esperado mucho por esto, pero sin embargo mi mente y mi corazón se sentían presos de una intranquilidad estremecedora, ya que surgían de pronto tantas dudas.
¿Quién sería el amo de un alma tan bella y de la cual me sentía tan identificada? ¿Cómo sería nuestro encuentro, con tantas expectativas y anhelos construidos en el aire?
Si alguna vez sentí que el mundo iba a resolverse en un día, sentí que ése era el día por donde pasaba el mundo.
¿Me reflejaría en el espejo de mi alma o sería sólo un falso espejismo creado por mis sueños?
Mi identidad se cerraría como en un círculo al conocerlo, pensaba yo en un delirio repentino, mientras me alistaba entre ansiedad y nervios.
Con tranquilidad fingida renté un coche para que me transportara hacia el jardín japonés, lugar que acordamos para la cita.
Arribé al lugar antes que él, y al acercarme a la entrada del jardín observaba a cada hombre, tratando de imaginar quién o cómo sería mi amigo.
Todos estos pensamientos me daban vueltas y agitábanse en mi cabeza como se agitan los pañuelos en los puertos al despedir a los viajantes que comienzan una larga travesía.
En ese preciso momento, que duró dos segundos pero que significó múltiples eternidades para mi alma alborotada, volteé apenas y lo vi.
Él se acercó sonriente, con una sonrisa amplia que mostraba unos dientes perlados y acostumbrados a sonreír.
Su cabello era rubio como el sol que iluminaba su rostro y su sonrisa, y sobre todo a un ramo de rosas amarillas que sostenía en una de sus manos con la mayor tranquilidad del mundo.
Parecía no darse cuenta de mi tremenda agitación y nerviosismo, mientras me llamaba por mi nombre muy contento de conocerme al fin.
Pasamos algunas horas paseando por aquél parque, involuntario testigo mudo de nuestro encuentro bizarro y mágico.
Nunca sabré que me pasó, pero sentí la desilusión que me envolvía y yo me dejaba envolver por ella, sentía que él no era el hombre al que yo esperaba.
Es que no podía unir su interior con su ser externo, si bien era bien parecido, yo tenía una imagen muy formada en mi mente, y me resistía a cambiarla, no quería hacerlo.
Esa misma noche hablamos por chat y en un impulso de sinceridad extrema le conté la verdad, no puede ocultarle mi sentir, que él no me interesaba, que no quería volver a verlo nunca más.
Una verdad que hizo doler su corazón y que lo movió a escribir el más conmovedor y triste de todos sus poemas.
Pasó el tiempo sin penas ni gloria, y él me llamó con motivo de las fiestas de navidad y año nuevo.
Y de pronto se produjo el milagro y pude ver claramente lo que simbolizaban para mí esas flores amarillas. Ellas habían cambiado mi forma de ver la vida.
Nunca me habían hecho un regalo tan singular, tan puro y digno de ser valorado.
Nunca había sentido el afecto o el aprecio sintetizado en un objeto tan sencillo y obsequiado con tanta frescura y espontaneidad.
La alegría de su dueño se me transmitió de una forma directa y profunda, de un modo inolvidable por medio de ese obsequio.
Tiempo más tarde volví a verlo. Estaba vestido de amarillo de cabeza a los pies: sombrero amarillo, remera amarilla, bermudas amarillos y zapatos amarillos.
Su ser interno y externo era de color amarillo, él era la alegría personificada que Dios había puesto en mi camino para que cambiaran los colores grises y marrones de mi vida.
El significó la luz que hizo despertar mis noches estrelladas convirtiéndolas en los días más bellos y luminosos.
Después de ese segundo encuentro ya nada sería igual. Había superado ese desencuentro terrible y doloroso de la primera salida, como si saltara de un abismo a otro, y pudiera llegar a pisar tierra más firme y segura.
Y en esas tierras nuevas y desconocidas, mientras yo charlaba con él, no podía dejar de sentir embargarme una suave fragancia invisible, el aroma de aquellas especiales flores amarillas.
LA SUTIL OBVIEDAD
por Silvina Castellano
Hace un tiempo vengo reflexionando sobre algo.
Cuando estamos enamorados, o al menos cuando creemos estarlo, queremos ser sutiles para no sufrir hasta realmente saber si nuestro sentimiento es real, y hasta ver cuál es la respuesta del otro lado-
Sin embargo, ante el afán de nunca ser obvios me pregunto ¿hay algo más obvio que el amor?
¿Cómo no ser obvios ante el sentirse embargados por una emoción tan superlativa y tan hermosa?
Es el destino quien nos enamora, a veces caprichosamente, y también quien nos desenamora.
Es el destino quien nos encuentra con el amor, y es el amor quien nos hace encontrar con nuestro propio destino.
Pero a veces si somos demasiado sutiles podemos perdernos de la obviedad, la obviedad del amor.
Porque sí, porque la vida es mucho más linda vivirla si uno está enamorado, porque vale la pena, dejemos la sutilidad para algo menos noble cual es este puro y bello sentimiento, y atrevámonos a vivir y a sentir la dulce obviedad del amor. Que por cierto, no tiene nada de sutil.
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III FRENCH FRANCÉS
Moisson by Carlos Ignacio Bover
http://www.bilingualmca.bravehost.com/carlosignaciobover.html
Il pleut sur la grande cité
Le vent soufle sur les champs remplis d'épis
En formant un spectacle attrayant.
Le vent suffocant siffle des chants chevrotants
En faissant tomber ces épis
Autant que les nobles idéaux d'autrefois
Tombent de la plus haute tour de la ville.
Chiquement, des hommes d'existence aventureuse s'attroupent atristés
Et en mordant l´hamecon, claquent leur propre vies clignotantes.
En leur orgueil, aucunement s'apercoivent de l'assombrissement du champ
détourné.
Il se pleure a la grande cité.
Le vent vole sur les épis pietinés
En dévoilant un fait avéré:
Dressé, un roc brut et chevronné auparavant méprisé.