
La Alarma
Para los que no saben mucho de perros finos -- los míos siempre han sido tan tinaqueros que a uno lo llamamos Tinac -- existe una raza desarrollada para cazar ratones o ratas especialmente en las áreas cercanas a ríos. La necesidad de acabar con los roedores de manera políticamente correcta -- no matándolos en manos humanas sino de otros animales inferiores -- fue idea de alguien o algunos en la región de Yorkshire, Inglaterra.
Los yorky, como se les conoce comúnmente son ahora considerados como perritos de juguete y, como tal, ingresó Jean Claude a nuestra familia. Y como todo perrito que se considere de alta categoría recibió la benevolencia de sus dueños para ser alquilado como padrote -- padrotillo diría yo -- convirtiéndose en padre y, eventualmente, en abuelo de Angelina.
La familia era dueña de un pequeño comercio ye-yé en un barrio ídem. Semejante lugar creaba una preocupación mayor que el local en sus dueños. Que si se meten los ladrones. Que si los sistemas de alarma con video son muy caros.
Dicen que el abuelo es medio aéreo y se entera de las cosas o demasiado tarde o nunca. Debo de admitir que algo determina el momento oportuno. Ya verán.
Una tarde decidí ir a almorzar a un lugar que es conocido como el mejor lugar para "ver y ser visto" en la Ciudad de Panamá. De eso me enteré un día por casualidad cuando alguien parece que deseaba ser visto conmigo -- tal vez estoy deseando alardear de algo que no tuvo semejante origen.
Al terminar el piscolabis y despedirme de mi acompañante salí del restaurante y giré hacia la derecha, tratando de recordar dónde había estacionado mi auto. Caminé tal vez unos veinte metros cuando, al pasar frente a una pequeña tienda de variedades obviamente ye-yés escuché un ruido de alta frecuencia y realmente intimidante. Sería lo que en inglés llaman high pitch -- no de pitcheo de baseball. El sonido era agudo y de volumen impresionantemente alto. Además, se escuchaba casi en ráfagas. Obviamente, me alejé lo más rápidamente posible. De paso, debo señalar que era domingo y el comercio no estaba abierto al público.
Como casi siempre le ocurre al abuelo, un día algo le llama la atención y luego lo olvida. En fin, hay muchas cosas que seguir descubriendo diariamente, especialmente cuando los nietos no dejan de inventar maneras de llamar la atención.
-Abuelo - mi mamá puso una tremenda alarma en la tienda.
Ciertamente, hacía varias semanas que no había escuchado más quejas sobre el temor de los ladrones en relación con el establecimiento de mi nuera. Lo único que me había llamado la atención era que Angelina no estaba en casa un reciente domingo en que fui a visitar, y se me ocurrió preguntar por ella.
-Está en su nuevo trabajo, Abuelo - me explicó mi nuera. No entendí nada, lo cual se reflejó en mi cara. Como era domingo y esta familia acostumbraba desayunar a mi hora de almuerzo en ese día, decidieron llevarme con ellos. Resultó ser el mismo lugar que era para "ver y ser visto".
-Vamos a pasar frente al negocio, Abuelo. Al apearnos caminamos hacia el restaurante por la ruta que yo había tomado en la ocasión anterior. Al pasar frente al local oí el estrue ndo en alta frecuencia, pero en esta ocasión se aproximó a la puerta la microcósmica Angelina a quien se le había colocado, no sé ni cómo ni dónde, un microfonito que ampliaba sus repetidos ladridos. Y el escándalo era tan alto que no había persona que no saliera huyendo, incluyendo los ladrones.
Desde ese día Angelina ha crecido ante el Abuelo. No es una yorky de juguete. Es una vigilante de gran poder.