Las pesadillas han escapado de la mente de la autora y han encontrado cobijo en estas páginas al acecho de nuevas almas de las que alimentarse. Cuando encuentren una nueva víctima la atormentarán despiadadamente hasta encontrar nuevo alimento. Ahora son libres e imparables, campan a sus anchas sin control con todo el orbe terrestre a su merced. De tí depende, lector, dales abrigo en tu ser o dejar que se escurran de entre tus dedos hacia otros espíritus a los que fagocitar. Si decides, al fin, adentrarte en los vericuetos malsanos de este libro, espero que lo disfrutes. Gracias por amparar a mis pequeños engendros. Ahora puedes escuchar algunos de los relatos que contiene el libro completamente gratis: http://horrolandia.blogspot.com/search/label/La%20pesadilla%20y%20otros%20cuentos%20oscuros
Excerpt
Me despierto bruscamente en mitad de la noche. He tenido una pesadilla y la tensión me ha despertado. Mi corazón trota con fuerza en mi pecho y mi respiración está alterada por una especie de desazón. Sin embargo, ahora no recuerdo lo que he soñado, sólo fragmentos de una película sin sentido. Únicamente sé que ha sido un sueño que me ha dejado un profundo desasosiego, como si me advirtiera de la necesidad de estar alerta por algo que ha de ocurrirme en la vigilia.
Una luz mortecina entra a través de la ventana procedente de la calle proyectándose hacia mi y dejando en penumbra a mi mujer. Miro hacia el lado de la cama donde se encuentra. Me da la espalda, o creo que me da la espalda, y parece dormir plácidamente, sin percatarse de nada.
Siento una extraña inquietud. No, inquietud sería un eufemismo, tengo miedo. Es un miedo infantil a la oscuridad que hacía tiempo no sentía. Un miedo irracional, casi entrañable, del que teme a los monstruos del armario aunque sepa que no existen. El miedo del que está sentado en la butaca de un cine viendo una película de terror y sabe que no puede ocurrirle nada. ¿Nada? todos vivimos en un mundo peligroso ¿quién dice que no me sucederá nada? Pero, ¡qué disparate! aquí en mi cama estoy a salvo, estas son mis cosas, mi habitación, mi casa...puede que mañana al levantarme como siempre me pille un coche o se me caiga un balcón entero encima de mi cabeza, pero aquí habría de haber un cataclismo para que me ocurriera algo. Miro el despertador, son las tres de la mañana y no puedo dormir porque tengo miedo. ¿Miedo? pero ¿Por qué? ¿Ha sido esa maldita pesadilla que ni recuerdo? ¡qué absurdo! El miedo parece formar consistencia, deformarse como un monstruo, va perdiendo su aire tibio de vivencia infantil, para adherirse en mis miembros, incubándose como el huevo de una serpiente, paralizando mi voluntad.
Desearía que Dolores se despertara, que me confortara. Sé que bastaría una leve patadita o un carraspeo para arrancarla de los brazos de Morfeo. Pero no me muevo, no me atrevo. Inevitablemente recuerdo el relato de Bierce La muerte de Halping Frayser donde las cosas más comunes y conocidas por el protagonista parecían conspirar contra su cuerpo y su alma. Así se me antojan mis objetos ahora: mis muebles, mis libros, la ropa medio arrugada que dejé descuidadamente sobre la silla... todo parece conspirar contra mi. La penumbra los vuelve siniestros, pues sólo puedo percibir su silueta en tinieblas...
Chris has been fostered at the Crowley boot camp since he turned seven. At sixteen, he is finally ready to run away because his foster father is an abusive person who works Chris and the other children to the point of exhaustion. All he has left of h