a los 17 años nosotros habiamos ingresado al ejercito en donde debimos someter nuestra recien adquirida autonomia al grupo militar, hacernos uno con nuestros compañeros y estando sometidos a vivir profundos sentimientos contradictorios: temores, alegrias, esperanzas, dolores emocionales y fisicos, ser capaces de hacer el amor y a la vez de matar, en estos cuerpos sometidos a una profusa actividad hormonal
Excerpt
Rompimos todas y cada una de las reglas del código; le
dimos espacio al contacto, a la intimidad profunda, al deseo de
carne aunado al deseo de espíritu, al ansia del hombre por el
hombre, a la admiración de su arquitectura y potencia. Utilizamos
nuestros labios, nuestras mentes y todo nuestro cuerpo en la
paradójica intimidad del gigantesco espacio abierto del desierto que
era a la vez paradojicamente íntimo. Investigamos, tocamos y
degustamos, respiramos del mismo aire, no dejamos espacios
reservados o prohibidos en nuestros cuerpos, le rendimos culto al
falo, exploramos los misterios de la incorporación anal y nos
convertimos en héroes del placer.
‘I have to go back soon,’ says Adam one afternoon. Yes, I know he has to go back soon. He has to go back to London and to his job and his apprenticeship. He has taken the maximum number of days leave – he has taken his entire Summer holiday in the Sp
Martin Powers wanted an ironing board for Christmas. Instead, he got . . . Matthew Kieler, a non-returnable gift, but a gift that kept on giving. A powerful tale of survival, compassion and unapologetic love in the time of AIDS.