Ese hombre
Breve reseña del poemario de Maribel Sánchez Pagán.
Por María Eugenia Caseiro.
La poeta puertorriqueña Maribel
Sánchez Pagán nos sorprende cuando ofrece su panorámica de “ese hombre”; hombre milagro que reverbera en el sueño de toda
mujer, que vive sólo en el reino de una mujer y allí donde es creado por ella y
para ella, aprende a caminar, a proceder, a ser, tal como ella hubo de
concebirlo: hombre concebido por mujer, como todo hombre. De su vientre nace y
ve la luz por primera vez cuando enfrenta al mundo. Pero ¡ah!, qué portento ese
otro cuya magia ejercida desde ella, es guiado a ser y hacer feliz. Por eso
Maribel crea y recrea su hombre, tripulante del amor con cuerpo de varón y alas
de ángel: hombre feliz de la mujer feliz.
Quien haya leído a Maribel
Sánchez Pagán, sabe de su lírica enfrentamiento a las realidades de su entorno,
pero ahora y precisamente en un punto de su vida en que se haya a la
expectativa de nuevos acontecimientos que, pese a ignorarlos, la invaden como
una premonición, se consagra en el coqueteo con ese hombre, que es en realidad
su nuevo encaramiento a la masculinidad, a la experiencia. En delicado pero
perceptible debate con su anterior poética, con una lírica que ha ido madurando
paulatinamente, Ese hombre deviene en
nuevos matices, en toque mágico que encamina por gratos derroteros.
La poética de esta mujer en
busca del hombre ideal, asume una transformación al enfrentar el alumbramiento
de ese hombre que antes tuvo que moldear y cuidar cada detalle antes de parirle
y, sorpresivamente, tal vez como el ramalazo de semen que señala su poema Canto XXX, no es tanto el motivo
cegador, sino el rayo luminoso que abrió los ojos a un universo nuevo y
ardiente de creación. Ahora sus brazos que no quedaron en la media distancia,
alcanzan el fruto para mostrarlo y sonreír mientras parece decir: He aquí a mi
hombre, tú también tienes derecho concebir al tuyo. Mujer doblada y guardada
dentro de un sobre lacrado, escúrrete por el envés de la vida o por el ojo de
la cerradura y descúbrelo en tus propias alas.
"traspasé el umbral de tu casa salvaje y me brotaron
alas
(...)Y
me desnudé porque la casa estaba habitada"
Los poemas de este libro son cantos
numerados, sin embargo y como al descuido, aparecen en minúsculas y sin
puntuación alguna, como hojas sueltas de un libro que, sobre el lecho, deja
reposar la desnudez del pensamiento de su autora:
Canto XX
te vi pasar por mi puerta
con tus barbas grises
y tus ojos alucinados
te seguí descalza sobre la
húmeda tierra
detrás de tus pasos me sentí
libre
comprendida
volteaste a mirarme con tu
sonrisa viajera
te acercaste a mi piel
recién nacida
desabotonaste mi vestido
me enseñaste las desnudas
palabras
ese día aprendí
a cantarle a mi cuerpo sobre
las hojas de la hierba
Canto XXVI
el azar
nos coloca paralelos
en esquinas inéditas
me cuentas historias
río con ojos y pestañas
después
olvido tu rostro
busco versos
y leyéndote
huérfana
desnuda
me descubro sola
Ese
hombre, de Maribel Sánchez Pagán, es una invitación, la revelación del
hombre que habita en los sueños de toda mujer, palpita en su seno, en su
vientre y se hace piel, viaje de sensaciones.
María Eugenia Caseiro
Ciudad de Miami, marzo 1ro del 2007