Alberto despertó muy temprano, considerando el día. No durmió bien. Tenía dos semanas en busca del regalo para su décimo aniversario de bodas al día siguiente. Salió de casa después de besar a su esposa. Recorrió varios centros comerciales sin encontrar algún obsequio del gusto de Laura, se dirigió al Barrio Antiguo. El cielo en la zona céntrica de Monterrey desplegaba rayos de sol sobre las banquetas vacías. Hastío, aletargamiento de mediodía. Alberto caminaba desde el museo Marco hacia la calle detrás de El Rey del Cabrito. El calor horadando la piel y la mente al mismo tiempo.
Él escuchaba sus propios latidos. Siguió su marcha. Pequeñas casas con ventanas enrejadas, calles de piedra. Él tenía la boca seca. Cerca del cruce entre Morelos y Mina, ya sentía pesadez en sus piernas de 34 años.
Continuó por Diego de Montemayor, hacia el museo de Historia. Tenía una certeza: cada vez que caminara por el Barrio Antiguo descubriría algo que una ocasión anterior no había visto. Recorrió toda la zona de nuevo.
De regreso, otra vez por Mina, pasó por un pequeño local que había pasado inadvertido a la primera. Despedía olor a naftalina, tenía un letrero colgante de metal, con la palabra Antigüedades a manuscrita. Un pequeño balcón estaba en el segundo piso, con macetas pendiendo del barandal de metal.
La puerta con marco de madera era muy angosta y pequeña, se agachó para atravesarla. La superficie del suelo era irregular, sin mosaico, puro cemento.
En un cuartito rústico estaban tres ancianas: una bordando en una mecedora, otra moliendo nueces en una mesa y la última desempolvando las reliquias en venta. No pudieron contener su alegría cuando vieron a Alberto.
—Hola, hola... pásele, pásele, joven… —dijo la viejecita bordadora, deteniendo su labor.
—Gracias, gracias... este… ando viendo... ando buscando un regalo… para mi esposa… —dijo él.
—Usted mire, sin compromiso —dijo sonriendo otra de las dueñas del lugar.
Él admiraba los cuadros, las plumas con piedras semipreciosas, las lámparas barrocas, los ceniceros de cristal cortado... de repente algo asaltó su vista: un hermoso reloj de oro labrado con incrustaciones de concha nácar y lapislázuli. La luz solar proveniente de una de las ventanas se reflejaba en cada recoveco del objeto del siglo XIX. Alberto quedó hechizado.
La anciana ocupada en picar nuez dijo sin verlo:
—Lo que desee joven, menos eso.
—Menos el reloj —agregó la que desempolvaba.
—El reloj es lo único… no se puede llevar el reloj —recalcó la otra.
—¿Por qué? —preguntó él.
—Porque es lo único de aquí q… —la frase de la viejita del bordado se interrumpió por el timbre de un teléfono del minúsculo cuarto contiguo. Las tres mujeres se apuraron hacia el aparato como en acto pavloviano. Él se percató del vestuario idéntico de las tres. Ya no escuchaba las voces femeninas. Estaban solos él y el reloj. La oportunidad de obsequiarle algo tan costoso a su mujer tal vez ya nunca la tendría. Tomó el objeto, corrió hacia su auto. Ya en casa, cenó con su esposa, y después se acostaron. El colocó el regalo en el buró de Laura, para que lo viera al despertar. Ambos durmieron.
La mañana del lunes Alberto miró a su mujer, acostada de lado, dándole la espalda. Cuando buscó su rostro para besarla, se trastornó al verlo lleno de arrugas, con la mirada ida. Las manecillas del reloj giraban a gran velocidad.
Enloquecido, se llevó cargando a su esposa hacia la tienda de antigüedades, los ojos entrecerrados por las lágrimas y por el sol. Al levantar la vista hacia el balcón alcanzó a ver a tres niñas idénticamente vestidas, mirándolo al tiempo que sonreían.
Snake Eyes and Boxcars is a collection of fourteen sci-fi/paranormal stories. Two of the tales are written in the first person and the other twelve authored in the third person writing style. The newly published work is author Jay Dubya's twelfth sto
Talcon Star City has been honored as a "Finalist" of the 2012 International Book Awards in the "Fiction: Science Fiction" category.
Commodore Robert Sheppard fights to save the peacekeeping Alliance of Worlds from otherworldly aliens in Gary
Snake Eyes and Boxcars, Part II is a collection of 14 sci-fi/paranormal stories and is author Jay Dubya's 13th story collection and is also his 33rd hardcover book.