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Blogs by Kathi Macias
Jueces 5:2; 17:6 2/1/2008 6:07:10 AM
“‘Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel, por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo, load a Jehová.’
… en aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía.” (Jueces 5:2; 17:6).
Últimamente he estado estudiando el libro de Jueces, y en haciéndolo, me he encontrado con dos recetas: una para triunfar y otra para fracasar.
La receta para triunfar se encuentra en Jueces 5:2 donde leemos las primeras líneas de la alabanza victoriosa de Débora. Acabando de llevar a los Israelitas a
a una gran Victoria contra el enemigo, Débora declara que “cuando lideres guían y se ponen al frente” y cuando “el pueblo se ofrece voluntariamente,” es tiempo de bendecir al Señor. ¿Por qué? Sin lugar a dudas es porque el movimiento milagroso de Dios puede afectar tales elementos en la victoria.
Como puedes ver, “en aquellos días no había rey (líder) en Israel; cada uno hacia lo que le parecía.” Eso, por supuesto es la receta para el fracaso: La falta de un buen y fuerte liderazgo de parte de aquellos que deben de haber dado el ejemplo al pueblo, resultó en falta de sumisión de parte del pueblo. Cunado al pueblo le falta liderazgo que viene de parte de Dios, ellos hacen “lo que les parece,” y los resultado son desastrosos. Cuando los lideres de Dios hacen lo correcto y “el pueblo voluntariamente se ofrece” a seguirlos, la victoria es segura.
En un tiempo en la historia cuando nosotros en Estados Unidos estemos preparados a escoger nuestros líderes durante nuestras vidas temporales en la tierra, éste es un gran principio para recordar: escoge la receta para triunfar, no fracasar. Aún más importante, sin embargo, es la necesidad de nosotros como pueblo de Dios de guardar ésta receta en nuestras mentes en lo que se refiere a nuestra vida eterna. Si nosotros queremos victoria en el mundo espiritual, entonces fuertes y buenos líderes deben de comprometerse a guiar (ya sea que eso los haga ganar un concurso de popularidad o no), y el pueblo entonces debe de comprometerse a seguirlos. Eso, por supuesto, significa caminar de acuerdo a lo que Dios dice es correcto – no a lo que es correcto a nuestros ojos.
Ya sea que seamos llamados a seguir o a guiar, dediquemos tiempo a la Palabra de Dios hoy para saber que lo que Dios dice es lo correcto – y entonces caminemos correctamente. ¡La victoria está a la esquina!