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Blogs by Kathi Macias
2 Samuel 22:20 en Espanol 3/6/2008 3:05:35 PM
“Y me sacó a lugar espacioso; Me libro, porque se agradó de mi.” (2 Samuel 22:20).
He estado leyendo acerca de las batallas de David y relacionándolas a las batallas que siempre luchamos en nuestras vidas como creyentes. Parece ser que en cuanto salimos de una – o dos o tres – nos golpean de frente. Y sin embargo, como David, logramos vencerlas. ¿Por qué? Ciertamente no es porque tenemos grandes estrategias o nos enfrentamos a las batallas con valor, pero simplemente porque nuestro Jefe-de- Comandantes ya ganó la guerra.
Eso en sí no es una sorpresa. Dios tiene todo el poder, y si nosotros leemos el final del Libro, sabemos como termina. También sabemos que es solamente por Él que estamos en el lado de los vencedores. Él nos libera - de pecador a santo, de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. Tengo ya 35 años de andar caminando con Dios, y sé sin lugar a dudas la verdad de esa declaración.
Lo que me deja atontada, sobre-inspirada, y casi imposible de imaginarme es que Él me liberó porque Él se agrada en mí. ¡Dios se agrada en mí! Que revelación – de la cual me debo de recordar todos los días. ¡Dios me considera agradable! Debo de confesar que no siempre comparto Su opinión de mí, simplemente porque me conozco muy bien. Vivo en ésta piel y conozco mis debilidades y mis fracasos, y mi propensión siempre presente de buscar una vida de primero-yo, en vez de voluntariamente y con todo corazón servir a Dios y a los demás.
¿Pero sabes que? No se trata de mí. ¡Y tampoco se trata de ti! Dios no nos liberó porque somos una gran cosa o personas maravillosas o dulces o especiales. Él nos liberó porque Él se agrada en nosotros. Él nos ama y nos quiere dedicar tiempo a nosotros. Él se agrada de estar con nosotros – débiles, frágiles, humanos finitos que somos nosotros.
Hoy, mis queridos lectores, si no haces nada más, tomate una pausa y da gracias a Dios porque Él se agrada en ti. Y mientras así lo haces, tomate tiempo también suficiente para agradarte de Su gloriosa presencia. En realidad no hay nada más precioso o de gran recompensación que nosotros podamos hacer en ésta vida.