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Blogs by Kathi Macias
San Juan 14:1,2,3 3/31/2008 5:58:43 AM
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mi…
Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (San Juan 14: 1, 2,3).
Estoy escribiendo esto al comienzo de la semana porque estoy fuera de la ciudad por unos días, primero por un viaje de negocios en otro estado, y después para servir como líder en un retiro espiritual para las mujeres de mi iglesia en las montañas. Me siento llena de gozo y de honor al hacer las dos cosas, pero debo de confesar que siento nostalgia por mi casa – ¡y aún no me he ido!
Creo que Dios ha puesto ese anhelo por nuestro hogar en cada uno de nosotros, y es un sentimiento que se mantiene en nosotros por todas nuestras vidas. Tristemente, la mayor parte de los habitantes del mundo se rehúyen a reconocer ese anhelo por lo que realmente es – una nostalgia por el cielo y por Aquel que vive allí – y por lo tanto pasarán toda una vida tratando “de llenar el hueco” con otras cosas. Ya sea que esas cosas consistan en una riqueza financiera o relaciones significativas o carreras de éxito, o drogas o alcohol o crimen, ninguna va a llenar esa nostalgia que solamente puede llenarse con una relación personal y duradera con Dios puede producir. El corazón del Padre es tan grande y tan lleno de amor por nosotros que Él no solamente proveyó un camino para que nosotros podamos llegar a nuestra morada con Él aceptando a su Hijo, Jesús, como nuestro Salvador personal, sino que también nos llama diariamente, poniendo a personas en nuestro camino para hablar de Su amor y ofrecernos una invitación para llegar al hogar.
Muchos de nosotros acabamos de celebrar el recuerdo de lo que Jesús hizo por nosotros hacen ya tantos años – no solamente Su muerte, pero también Su resurrección. Si, Jesús murió y volvió a resucitar – por nosotros – y ahora Él se ha ido a Su morada a preparar un lugar para nosotros para que nosotros también pasemos una eternidad en la presencia del Padre. Porque al final, mis queridos hermanos, nuestra nostalgia no solamente es por un lugar como lo es por Aquel que nos invita a ese lugar para estar allí junto Él.
Si todavía aun no has aceptado esa invitación, por favor no dejes que otro día de una nostalgia vacía pase sin aceptarla. Y si ya lo has hecho, júntate conmigo para regocijarnos que en un día muy pronto, vamos a estar en nuestro hogar. Mientras tanto, ¡dediquemos cada momento que tenemos libre aquí en éste planeta ajeno a traer el mayor numero de personas con nosotros como se nos sea posible!