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Blogs by Kathi Macias
Ester 4:14 6/6/2008 8:32:26 AM
Porque si callas absolutamente en éste tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los Judíos; más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quien sabe si para ésta hora has llegado al reino? (Ester 4:14 RV)
¡Que semana ha sido ésta! El viernes mí madre que tiene ya casi 87 años de edad y vive con nosotros se puso muy enferma, y tuve que llamar una ambulancia. Los días siguientes fueron divididos entre ir y venir del hospital, y en tratar de apagar incendios aquí en la casa. Entre todo esto mi computadora se arruinó. Cuando llamé a mi persona de confianza que me podía ayudar con la computadora, él no podía ayudarme por un par de días. (Como puedes ver, ya está compuesta desde entonces, sin haber perdido ningún dato – ¡Gracias a Ti, Señor!) Y mi mamá ya salió del hospital y está en casa, un poco más débil después de la experiencia, pero restableciéndose muy bien.
Esa es parte de la vida ¿verdad? Ya que soy un “monstruo de orden,” a mí en realidad no me gustan las sorpresas - o interrupciones a mis días ya-planeados. Pero suceden, y continuarán sucediendo mientras caminamos sobre ésta tierra. Lo importante es como manejamos esas sorpresas e interrupciones, y quien es el que toma las decisiones y pone en orden nuestros pasos durante esos días en la tierra.
Ester aprendió esa lección de una forma muy difícil. Aunque por supuesto no por su propio gusto, ella era la reina de un rey pagano. Y como tal, vivía con lujo y comodidad, aunque no sin un sacrificio personal. Habiendo sido criada por un Judío de fe, su tío Mardoqueo, debe de haber sido muy doloroso para ella el haber compartido su vida con alguien que no compartía su fe – sin mencionar el hecho que ella tenía que guardar su herencia y su fe en secreto si ella quería preservar su vida y su posición.
Entonces vino la gran interrupción. Debido a las malas tramas de Amán, el rey ordenó aniquilar a todos los Judíos. Mardoqueo animó a Ester a usar su posición para influenciar al rey y buscar una forma de salvar a su pueblo Judío, pero Ester respondió que a ella la podían matar si ella iba a donde el rey con semejante petición.
Mardoqueo sabiamente le dijo que si ella ignoraba su deber de salvar a su pueblo simplemente porque no quería perder su propia vida, ella y su familia morirían de todas maneras, ya que tarde o temprano su descendencia Judía se iba a descubrir. Entonces él hizo una de las observaciones más profundas que jamás se hayan escrito: ¿Y quien sabe si para ésta hora has llegado al reino?
A nosotros los Cristianos nos gusta pensar que sabemos el por que estamos aquí – cual es nuestro propósito y llamado. ¿Somos escritores? Nuestro propósito es escribir. ¿Somos cantantes? Debemos de cantar. ¿Somos maestros? Debemos de enseñar. Pero ¿que sucedería si nuestra escritura, canto o enseñanza es interrumpida con el chance de hacer algo mucho más grande? - algo obviamente ordenado por Dios y que sin embargo ¿nos puede costar nuestras propias vidas?
El misionero Jim Elliot, quien fue asesinado en 1956 mientras trataba de evangelizar la tribu de los Waodani por medio de sus esfuerzos en la operación Auca, una vez dijo que no se era ningún tonto para rendirse fácilmente cuando no se puede ni guardar ni ganar lo que no se puede perder. Ester hubiera sido una tonta si hubiera tratado de preservar su propia vida, en vez de arriesgarla en un intento para salvar la vida del pueblo escogido por Dios. Al final de todo, ella triunfó salvando a los Judíos, incluyéndose a ella misma. ¿Por qué? Porque ella reconoció e interpretó la interrupción en su vida que resumió su razón de haber sido puesta en la tierra desde un principio.
Dios nos crió a cada uno de nosotros con un propósito, y aunque nosotros pensemos que sabemos cual es ese propósito, en realidad no tenemos ni la menor idea sino hasta que nos llega repentinamente, sacudiéndonos de nuestra pre-planeada y ordenada existencia con un llamado para estar listos a sacrificar nuestras vidas sirviendo a Dios y a los demás. ¿Responderemos? ¿O seremos lo suficientemente tontos para tratar de aferrarnos a aquello que no se puede preservar, en vez de entregarlo para ganar aquello que no se puede perder?
Ester entendió esa gran verdad, así como lo hizo Jim Elliot. Deseo que nosotros podamos con mucho gusto y con júbilo andar en ello también…