Kathi Macias, click
here to update your pages on AuthorsDen.
Blogs by Kathi Macias
Efesios 2:8-10 4/18/2008 5:33:13 AM
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. (Efesios 2:8-10 RV).
Entre más me pasan los años, más me asombro de la gracia de Dios. También me asombro de lo fácil que es para nosotros abaratarnos y no apreciar esa gracia cuando fallamos al no pasar más tiempo con el Padre, conversando con Él y acercándonos aún más a Su gran corazón. Porque entre más sé de Él, más reconozco mi indignidad para estar en Su presencia o escucharle a Él llamarme – “hija” – y lo más que reconozco mi necesidad de la gracia.
Y eso, por supuesto, es lo que Dios requiere de nosotros – una relación con Él. Si nosotros decimos que tenemos una relación con Él pero fallamos al no pasar tiempo en Su presencia – bueno, talvez ya es tiempo de examinar nuestro corazón para ver si en realidad hemos vuelto a nacer. ¿Anhelan nuestros corazones estar en Su presencia? ¿Nos hace falta Él cuando estamos lejos? ¿Deseamos complacerlo a Él y hacer Su voluntad, para escucharle decir, “Bien hecho, mi buen y fiel siervo,” no porque hayamos hecho algo maravilloso pero porque Él nos ha permitido compartir con Él y servir en Su nombre?
Como una creyente de más de treinta años, tengo la tendencia de encontrar mi mayor tentación cuando trato de racionalizar mi negligencia de tiempo CON Dios tratando de hacer cosas PARA Dios. Pasamos muy ocupados. Es una maldición, ¿verdad? Y no solamente me refiero a las cosas necesarias que hacemos en relación a la familia o estudiar la Biblia; dar testimonio a los demás; organizar o servir en las funciones de la iglesia. Esas son cosas buenas, por supuesto, y espero que como creyentes que hemos vuelto-a-nacer, estamos involucradas en esas obras necesarias. Pero ¿Por que las hacemos? Porque de alguna forma hemos caído en una mentalidad religiosa de pensar que eso nos puede ayudar a ganar nuestro camino hacia el cielo – o porque estamos tan agradecidas con Jesús por haber pagado el precio de nuestra admisión al cielo que ahora ¿no queremos hacer nada más que amarlo y servirle a Él.
Cuando se le pidió a Jesús que identificara el más grande de los mandamientos, Él dijo, Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (San Mateo 22:37, 39 RV). Por medio del amor Dios nos salvó y nos redimió, y ha prometido que si volvemos a nacer, vamos a pasar toda la eternidad con Él. Él ya logró todo lo que se tiene que hacer para llenar a plenitud esa promesa. Eso es la gracia. Cuando nosotros convertimos esa gracia en algo nuestro por medio de la fe en el sacrificio del único Hijo de Dios, entonces por medio del amor a Dios y a los demás, comenzamos a caminar en esas “buenas obras” que Dios ha preparado para que nosotros hagamos.
Todo esto es la gracia, mis queridos amigos(as) – es todo acerca de Él y lo que Él ya ha hecho por nosotros. Por medio del amor y la gratitud, nosotros podemos caminar en las buenas obras a las cuales Él nos ha llamado hoy en día – no para ganar nada pero porque Él ya nos dio todo.