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Blogs by Kathi Macias
Efesios 4:15 2/29/2008 3:35:27 PM
…siguiendo (diciendo) la verdad en amor, [crezcamos] en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:15 RV)
Hace poco estuve involucrada en una discusión muy animada “online” referente a la relación entre agente/cliente. Algunas de las respuestas estaban sobre todo el mapa, pero la mayoría estaban centralizadas sobre reglas básicas de relación, que pueden resumirse de ésta manera: Se honesto y abierto, sin engaños, en gracia con lo que dices y lo que haces.
¿No es eso lo básico en una vida Cristiana con éxito? Por supuesto que primero debemos de haber vuelto a nacer, porque obviamente no podemos vivir una vida Cristiana si no somos Cristianos. Sin embargo, el haber nacido en la familia de Dios es el punto para empezar. Después de eso, como criaturas que nacemos en una familia natural, debemos de crecer.
Efesios 4:15 nos da una directiva clara de cómo crecer espiritualmente – “siguiendo (diciendo) la verdad con amor.” Como seres humanos nosotros tenemos la tendencia de irnos como péndula de un lugar a otro. Si nuestro enfoque presente es decir la verdad, es muy probable que hagamos mucho daño con la lengua, usando la excusa de que “la honestidad es la mejor póliza” y simplemente estábamos “diciendo las cosas tal como son.” Y sí, la honestidad es la mejor póliza, puesto que el engaño no logra nada positivo en la vida de nadie. Sin embargo, Efesios 4:15 nos advierte templar nuestra forma de decir la verdad con amor; porque de no ser así, complicamos el problema. Al mismo tiempo, si estamos al otro lado de la péndula, enfocándonos en el amor y omitiendo la verdad, no le hacemos ningún favor a nadie, porque estamos simplemente animando y perdonando vidas destructivas y pecaminosas bajo la excusa de que no queremos ofender a nadie.
Así es que ¿como podemos decir la verdad honestamente para que todos puedan llegar la “madurez” como ministros de reconciliación, como Dios nos ha llamado a ser? Después de todo, el amor es para los demás o hacer cosas buenas para ellos. También es no hacer o decir cosas a los demás que los puede ofender o lastimar. Muchas veces decir la verdad en amor involucra decir palabras que ofenden y dañan porque amar a alguien significa hacer lo que es mejor para ellos. Son los limites territoriales los que hacen la diferencia – aprendiendo a “pintar entre las líneas” de la Verdad de Dios lo que define si nuestras palabras son dichas con amor o no.
Dios es amor, por lo tanto toda palabra que Él dice la dice con amor. Pero si tú lees y estudias la Biblia regularmente, sabes muy bien que no toda palabra o frase o pasaje evocan palabras calidas que nos alientan y nos hacen sentir bien emocionalmente. Dios nos amó tanto que nos mandó a Su único Hijo a morir por nosotros para que nosotros nos podamos reunir con Él y pasar toda la eternidad en el cielo. Sin embargo, Él también nos ama tanto que Él nos dice la verdad y nos recuerda que si no nos arrepentimos de de nuestros pecados – queriendo decir que ya nosotros no continuemos buscando nuestros propios caminos pero más bien, como el hijo prodigo, demos la vuelta y nos regresemos hacia el Padre, aceptando a Su Hijo como el único proveedor del perdón y la restauración - no podemos tener una relación con Dios pero mas bien, pasáremos toda una eternidad separados de Él.
Finalmente, las palabras de verdad que nosotros decimos deben de ir envueltas en la clase de amor que dice, “me importa tu verdadera relación con Dios y tú eterno destino, lo mismo que tus relaciones aquí en la tierra. Como resultado, mis palabras son dichas para ayudarte a entender lo que lo que Dios dice es la única forma de restaurar esas relaciones – primero con Dios y después con los demás.”
Cuando ese propósito se convierte en nuestro enfoque y motivación para todo lo que decimos y hacemos, nosotros estaremos verdaderamente diciendo la verdad con amor y seremos “hijos e hijas ya crecidos” de nuestro Padre Celestial.