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Blogs by Kathi Macias
San Juan 3:30 5/2/2008 5:18:51 AM
“Es necesario que Él crezca, pero que yo mengue.” (San Juan 3:30 RV).
Hace un par de años, mientras buscaba al Señor para dirección en el futuro, sentí las palabras en mi corazón, “alguien tiene que arreglar las sillas.” Como resultado, me pasé el siguiente año sirviendo a otras personas en ministerios públicos, y resultó siendo uno de mis años más productivos de mi vida, a medida que Él crecía… yo menguaba.
Ésta mañana una querida amiga me escribió diciéndome que se había recordado del año cuando yo “arreglaba las sillas” cuando leyó algo que alguien había escrito. Aparentemente el caballero que escribió el artículo estaba buscando tener un gran ministerio para el Señor, y el Espíritu Santo lo dirigió a “detener la escalera” a un hombre que estaba pintando.
La idea que Dios tiene de un “gran ministerio” y la de nosotros casi siempre no es la misma… pero la de Él es siempre la correcta. Si “Bien hecho, buen y fiel siervo” es el mensaje que queremos oír al final de nuestras vidas, es importante que nos ocupemos del negocio de nuestro Padre… y no del nuestro. Si nosotros todavía estamos arreglando y siguiendo nuestras propias agendas, tenemos mucho por alcanzar hasta llegar a esa gran cualidad de la humildad que es el sello de un servicio de lealtad.
Hubo una vez que tuve el honor de trabajar para un hombre llamado Dr. Richard Halverson, quien en ese tiempo era el “Chaplan” del Senado de los Estados Unidos. Creo que una de las cosas que más me impresionó a mí acerca de éste gran hombre era su humildad, la cual salía a relucir varias veces, aunque nunca tan claramente como en una Noche Buena, hacen un par de décadas.
El Dr. Halverson y yo trabajábamos contra el reloj para terminar el proyecto de un libro, y yo opté por seguir trabajando todo el día antes de cerrar todo para la Noche Buena y el Día de la Navidad. Mientras trabajaba, me encontré con un callejón sin salida, necesitando una respuesta inmediata a la pregunta que solamente el Dr. Halverson o uno de sus asociados me podía dar. Yo sabía que la probabilidad de que alguien estuviera todavía trabajando en sus oficinas en el día de la Noche Buena era muy poca, pero decidí llamar y dejar un mensaje, deseando que la secretaria del Dr. Halverson revisara los mensajes y me llamara de regreso con la respuesta.
Imagínate mi sorpresa cuando, en vez de una maquina telefónica que responde a mensajes electrónicos, el propio Mr. Halverson contestó el teléfono. Él me explicó que había mandado a sus empleados a su casa temprano para que disfrutaran el día de fiesta pero sintió que debía de venir a la oficina para encargarse de algunos detalles necesarios. Cuando le dije el por que lo llamaba, él inmediatamente se puso a trabajar, buscando en los archivos hasta que encontró la respuesta. Me llamó de regreso como dos horas después para darme la información que yo necesitaba, y estábamos de regreso en el horario.
Nunca jamás éste gran caballero me dio la impresión de que él era “demasiado importante” para atender ese detalle o acomodarme a mí en un día festivo. Su tiempo y su propia vida le pertenecían al Señor, y con grandes deseos y mucho gozo vivió cada momento de su vida actuando de acuerdo – aunque esto significara “acomodar las sillas” deteniendo escaleras, o buscando entre los archivos en una Noche Buena.
Andemos en tal humildad, a medida que Él crece… y nosotros menguamos.