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Blogs by Kathi Macias
Timoteo 4:6-8 5/21/2008 6:02:19 AM
Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
(Timoteo 4:6-8 RV).
¿Has echado de ver que aún como Cristianos nosotros muchas veces consideramos a aquellos que hablan de la muerte como gente que tiene una preocupación morbosa para escapar de éste mundo? Y así es, particularmente si la gente obsesionada con la muerte no sabe a donde irá el momento que cruzan la línea a la eternidad. Sin embargo para los creyentes, los pensamientos para dejar éste mundo no deben de ser morbosos, más bien deben de ser los más alegres que nos podamos imaginar. Si nosotros sabemos sin lugar a dudas que vamos a estar ante la presencia del Señor al instante que tomemos el último respiro, ¿No debemos de esperar esa transición con gran alegría y entusiasmo?
El apóstol Pablo lo hizo, aún cuando su existencia terrenal llegaba a un final. Que testimonio a la obra de Dios en la vida de Pablo que el anciano seguidor de Cristo podía proclamar que él había “peleado una buen batalla… guardado la fe.” ¿No debe de ser esa una proclamación con confidencia que cada creyente hace cuando nuestra “graduación al cielo” se nos acerca?
Habiendo celebrado hace poco mis cumpleaños de sesenta años, estoy más conciente que nunca de mi temporal y tenue existencia en éste planeta. ¿Me trae eso miedo o tristeza? Para nada. Como Pablo, yo sé que, “me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día.” Ah, como deberíamos pensar con mucha ilusión ese día de Su aparición, cuando lo vamos a ver cara a cara – y, como la Biblia lo promete, ¡vamos a ser como Él! ¿Cómo no podemos nosotros anhelar tal acontecimiento?
En realidad, nosotros no queremos dejar ésta tierra hasta que hayamos terminado nuestras asignaciones y haber llenado con plenitud los propósitos a los cuales Dios nos ha llamado. Pero una vez que hayamos hecho eso, ¿por qué querríamos perder más el tiempo? Las veces cuando mi esposo y yo hemos planeado vacaciones – especialmente hacia nuestra destinación favorita, Hawai – nosotros contamos los días hasta nuestra partida, anticipando con entusiasmo el tiempo glorioso que vamos a disfrutar en esa isla paraíso. ¿Por qué, entonces, nosotros decimos que creemos que el cielo, el cual es muchísimo más bello y espectacular que Hawai o cualquier otro lugar en la tierra, es real y glorioso y es el lugar en donde pasaremos toda la eternidad si no queremos ir verdaderamente a ese lugar? ¿No debemos de estar contando los días hasta nuestra partida?
Por supuesto que los que no creen no tienen ningún deseo de dejar éste mundo porque no tienen ninguna seguridad de a donde van a ir después. Solamente nosotros que hemos vuelto a renacer podemos saber absolutamente con certeza que vamos a estar en la presencia de nuestro amado Salvador por toda una eternidad. Para aquellos que tienen esa certeza pero no sienten el gozo de esperar con anticipación nuestra partida de ésta tierra, talvez es tiempo de re-enfocarnos en la realidad que se nos aproxima.
Kuwa Bashir, un pastor para jóvenes Cristiano y del Sudan quien se paró ante sus guardias Musulmanes mientras derramaban acido sobre sus manos, lo dijo de la mejor manera: “Si muero, seré muy feliz porque me iré como ejemplo para que otros Cristianos sigan mi estela” (La Voz de los Mártires, p. 140). Kuwa Bashir tenía la confidencia que, así como Pablo, él había “peleado la buena batalla… terminado la carrera… guardado la fe.” Él sabía para donde iba – y sabía lo que él dejaba atrás.
Debemos de hacer lo mismo y guardar la fe para que también podamos anticipar nuestra “graduación al cielo” con mucha alegría y entusiasmo, sabiendo lo que dejamos atrás, “un ejemplo para que otros Cristianos sigan,” aún cuando nos paramos ante la presencia de nuestro amado Señor y Salvador, Jesucristo.