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Blogs by Kathi Macias
San Mateo 19:17 6/19/2008 7:58:08 AM
¿Por qué Me llamas bueno?
Ninguno hay bueno, sino uno: Dios. (San Mateo 19:17 RV).
Dios es bueno… ¡Siempre!
Con que rapidez y frecuencia hacemos esa declaración, pero ¿pensamos nosotros lo que en realidad estamos diciendo?
El propio Jesús, respondiendo cuando se refirieron a que Él era “bueno,” retó a sus seguidores con la pregunta, “¿Por qué Me llamas bueno?” El Salvador hizo ésta pregunta en un atento obvio para causar a los que le escuchaban que reconocieran que Él era Dios tano como Hombre, porque ésta pregunta estuvo seguida con la declaración que solamente Dios es bueno.
Y allí es donde comienza el problema. La mayoría de nosotros- por lo menos aquellos que en realidad son creyentes que han vuelto a nacer – no tienen ninguna dificultad reconociendo que Dios es bueno… todo el tiempo, aun cuando las situaciones y circunstancias de un mundo roto, lleno de pecado no lo sean. ¿Has cometido el error alguna vez diciendo que alguien es una “buena persona”? Esa declaración es buena solamente si esa persona ha vuelto a nacer y tiene el Espíritu de Dios (¡quien es el único bueno!) y mora dentro de nosotros.
El apóstol Pablo confirmó esto cuando él dijo en el libro de Romanos 7:18, “Y yo sé que en mi (esto es, mi carne), no mora el bien.” Pablo entendía que era SOLAMENTE el Espíritu de un buen Dios dentro de él quien lo hizo bueno. Él no podía hacer ni lograr un estado de bondad por medio de sus buenas obras; por lo tanto, sería erróneo referirse a Pablo (o a cualquier otra persona que no sea Dios) como alguien bueno.
Eso no quiere decir que algunas personas no son “agradables.” Por supuesto, lo son, y todos preferimos estar alrededor de personas agradables en vez de las que no –son-muy-agradables. Pero no caigamos en la trampa de pensar que las palabras “agradables” y “buenas” son intercambiables. Los seres humanos pueden escoger ser “agradables” – o no serlo. Pero “bueno” se aplica solamente a Dios, porque solamente Él es bueno… siempre.
Caminemos en esa gran verdad hoy y siempre, confiando que Su Espíritu que mora en nosotros llevará a aquellos que están perdidos en el pecado a la única bondad que existe en un mundo lleno de maldad.